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lunes, 29 de agosto de 2011

A 10,000 km nadie debe escuchar tus suspiros...

Él, un joven cualquiera. Sube a su avión y se dispone a prepararse para lo que será un vuelo muy largo. Libros y música, su mejor arma. Tiene todo listo y en su lugar, leerá primero un poco y después escuchará su música favorita.

[El no tenía ni la mas mínima idea de que Ella subiría al mismo avión...]

Mujer de mundo. A sus 35 años carga toda su experiencia en su rostro. No marcado por el tiempo, pero una mirada que podría doblegar a cualquiera. Pide permiso para pasar frente a él y dejar su delicioso y enigmático olor. Él, no absorto de sus sentidos, detecta esa peculiar y dulce fragancia. Queda enganchado a ella.

[Como cualqueir inexperto, simula acomodarse para respirar el aire que ella emite]

Ella, se da cuenta de que el joven tiene toda su atención en ella. Como mujer experimentada decide jugar con él.
Lo saluda cordialmente, para saber cuál será su reacción.
Él, nervioso responde en un idioma no propio de él; sabe la lengua pero no la domina.
Ella, se da cuenta de esto y como un lobo en cazería, decide ir tras su presa, su joven presa.

El joven mantiene una conversación bastante pobre, pero no deja de causarle interés a ella, tal vez más del que ella espera prestar. La conversacións pasa a segundo plano; miradas, pequeños roces pero muy presentes que la piel de Ella se eriza.

[Ella no contaba con que el joven, a su edad, escondia colmillos del mismo tamaño que los de ella]

ELLA
¿Por qué no digo su nombre? Porque el sólo hecho de recordar, hace que despierte emociones y recuerdos tan intensos y vívidos que es imposible no reaccionar a éstos.


Más caricias, más sonrisas... y ellos se comprenden totalmente.

Ella lo desea...
Él también...


En un momento, Ella pide permiso para pasar e ir al los servicios. Al momento de pasar se dirije a Él y le pregunta: "¿Quieres ir al baño?"

En un momento de confusión, Él responde: "No, gracias". Y pone una cara de no comprender porque Ella pregunta eso. Después de unos segundos reacciona y sale caminando (para disimular) hacia los servicios.

Cuando llega a éstos, no sabe qué hacer más bien, no sabe cuál elegir. Dos de ellos están ocupados, pero en sólo uno se encuetra Ella... ¿cuál será?

Pronuncia su nombre como suspirando, y pensando si ella podrá escucharlo desde el otro lado de la puerta. Justo cuando está a punto de tocar, la puerta se abre... no es ella. El hombre que sale, le dirije una mirada de: "¿Por qué esperas si hay otros dos vacíos?". Él, decide esquivar la mirada y hacer como si fuera a entrar a otra puerta. Abre la puerta y justo cuando el hombre se va, la cierra y toca en la cual Ella TIENE que encontrarse... LOTERIA!

Ella se abalanza sobre Él y lo lleva hacia adentro. Cual lobo con su presa. Él no alcanza ni a terminar un "Hola", cuando Ella se lanza al encuentro de sus labios con los de Él.

El beso es intenso, desesperado, pasional, excitante...

Como conocedores, saben dónde recorrer, dónde explorar, dónde tocar...

La piel de ambos amantes hierve, sus cuerpos están tan juntos que la ropa estorba. La ropa es innecesaria. Ella besa su cuello, Él reacciona al instante a su caricias; baja por su pecho, desabrochando poco a poco su camisa. La mente de Él empieza a explotar por las sensaciones que Ella produce, la facilidad con la que Ella le provoca tanta excitación. Le quita su camisa, sube nuevamente a sus labios, se ha enviciado con ellos; los mordisquea, besa...

El levanta su blusa y observa como ella se encuentra en perfecto estado. Un vientre que ningún hombre resistiría. Unos pechos que cualquier mujer joven desearía, los años la han conservado tan bien, tan deliciosa... como el vino que se guarda para una ocasión especial...
Ataca a su vientre, en el momento que los labios de Él se encuentran con su vientre, Ella deja escapar un suspiro que es apresado en el mismo momento que intenta dejar sus labios.
Su sostén mantiene cautiva a tan bellas joyas que Él las libera tan pronto Ella le permite. Al ser joyas, las toca con calma, a pesar del momento tan intenso que están viviendo, sabe cómo hacerlo... Ella lo nota al sentir como su cuerpo reacciona a las caricias de Él.

LO DESEA...
ÉL TAMBIÉN...

Ella, toma el cinturón y lo abre con tal habilidad y rapidez que Él se sorprende. Desabrocha su pantalón y lo baja hasta el nivel del piso.

[Él sólo tiene su ropa interior, Ella sólo su falda y la mitad de la ropa interior con la que subió al avión]

La pasión es tanta, que Él levanta la falda de Ella y la sube al lavamanos, la altura perfecta. Terminan por quitarse el resto de ropa interior, para fundir su sexos de una manera tan intensa que no tardan mucho tiempo en llegar ambos al climax. Cuando Él quiere dejar escapar un suspiro, Ella lo toma del cuello, lo besa y despues le dice: "A 10,000 km nadie debe escuchar tus suspiros..."

Ella sale primero, no sin antes darse un pequeño retoque mientras Él se viste. A los pocos minutos Él sale. Cuando ambos regresan a sus asientos, se obserban con complicidad. Ambos saben que es prohibido, pero no deja ser delicioso.

[Durmen tomados de la mano, sabiendo que saliendo el sol serán perfectos desconocidos...]

Saludos y dulces sueños...

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